En los últimos meses se le ha dado un mayor énfasis al concepto de “valor compartido” entre las empresas dados los cambios provocados debido al Covid-19. La pregunta es si esta modalidad ha llegado para quedarse o es momentánea.
En mayo, Pulso LT destacaba el cambio de eje del “valor compartido” entre empresas y comunidades por el Coronavirus, en especial para proteger la salud de los colaboradores y trabajadores involucrados.
Sin embargo, las empresas mencionadas hablan de cese de labores voluntarios, programas recreativos, enfoques ambientales, entre otros. ¿Hay un real acercamiento a lo que es el concepto de crear beneficios recíprocos entre la empresa y las comunidades?
Quizás es importante replantearse el concepto de “valor compartido” y cómo ponerlo en práctica. De acuerdo a la teoría, hay tres formas de crearlo:
Reconcibiendo productos y mercados: Definición de los mercados en términos de necesidades no satisfechas o males sociales y el desarrollo de productos o servicios rentables que remediar estas condiciones.
Redefinición de la productividad en la cadena de valor: El aumento de la productividad de la empresa o de sus proveedores, abordando las limitaciones sociales y ambientales en su cadena de valor.
Desarrollo de los “Clusters locales”: Fortalecimiento del contexto competitivo en regiones clave donde la empresa opera de forma que contribuyan al crecimiento y la productividad de la empresa.
Recordemos que el rol fundamental es generar impacto positivo en la comunidad como en la industria.

